Neurotecnología e Inteligencia Artificial: Fronteras legales y de gobernanza
33 Esta conclusión tiene su trasposición en la ideación de los experimentos que sub- yacen a la creación de los detectores de mentiras. A este respecto, la base de los experimentos descansa grosso modo en la confrontación de comportamientos, a saber, ser sincero y ser mentiroso (ocultar información previamente dada por los experi- mentadores). A partir del análisis de las activaciones neuronales que se activan en el desarrollo de tales manifestaciones, se pretende identificar aquellas áreas del cerebro que tienen una mayor activación en el acto de mentir en comparación con las decla- raciones veraces 6 . Esta mayor activación ha sido interpretada como indicativa de la mayor carga cognitiva asociada al acto de mentir: algunas de las áreas recurrente- mente implicadas son el giro frontal medio izquierdo (MFG) y el giro frontal inferior bilateral (IFG), regiones asociadas, entre otras funciones, a la inhibición de la verdad (Sip et al., 2013).; estas serían las que constituirían el marcador neuronal a identificar por el detector de mentiras. 3. LA RESTRICCIÓN CONCEPTUAL DE LA INVESTIGACIÓN NEURO- CIENTÍFICA DE LAMENTIRA A LA LUZ DE LOS OBJETIVOS DE LA ACTIVIDAD PROBATORIA Previamente a analizar críticamente el concepto de mentira que acabo de señalar, cabe subrayar que la cuestión conceptual no es el único aspecto al que es necesario atender. Hay muchas otras problemáticas que deben considerarse ante la eventual introducción de estos instrumentos en el marco de un proceso judicial. Algunos de ellos son: (i) el estudio de la mentira, a partir del seguimiento de unas instrucciones, esto es, se indica a los participantes la conducta que deben llevar a cabo (lo que pro- voca que las respuestas observadas no emerjan de un comportamiento espontáneo ni en contextos cotidianos); (ii) el tamaño reducido de las muestras; (iii) la escasa representatividad poblacional de los participantes; (iv) la nula consideración del rol de las emociones; (v) el hecho de que los investigadores conozcan de antemano qué respuestas son verdaderas o falsas (Julià Pijoan 2020 y 2023a); (vi) la posibilidad de implementar contramedidas para boicotear el funcionamiento del instrumento (Hsu et al. , 2019) o (vii) la posibilidad de que se identifiquen procesos que coinciden con el engaño pero que pueden no ser necesariamente indicativos del mismo (National Research Council, 2002).Todas estas circunstancias constituyen elementos que com- prometen la fiabilidad y validez externa de los hallazgos. No obstante, la cuestión central que planteo en este análisis trasciende las mentadas consideraciones metodológicas. A este respecto, la cuestión ahora re- levante consiste en determinar si la detección de mentiras tal y como está confi- 6 Entre ellas, la corteza prefrontal ventromedial (VMPFC), la corteza prefrontal (PFC), la corteza motora prefrontal (PMC) y la corteza orbitofrontal (OFC). Más allá del engaño: Límites conceptuales en la detección neurocientífica de la mentira
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